EL OFICIO
Hecho a mano, puntada a puntada
Cada bolso empieza como una piel entera sobre mi mesa. La corto a mano, siguiendo patrones de papel que yo misma dibujé hace años.
Después lo coso puntada a puntada, con dos agujas e hilo encerado. Es más lento que una máquina, pero una costura así no se suelta nunca.
No hay prisas en mi taller. Un bolso está listo cuando está bien hecho, no antes.
MI HISTORIA
45 años en mi taller
Empecé con unas pocas herramientas, mucha paciencia y las manos llenas de ganas. Hoy llevo 45 años haciendo bolsos de cuero, uno a uno.
En este taller he visto pasar media vida: mañanas de lluvia, tardes de sol entrando por la ventana y un café que siempre se me queda frío.
Lo que más me alegra es pensar en todas las mujeres que llevan hoy un bolso mío, cada una con su propia historia.
«Un bolso bien hecho te acompaña toda la vida.»
— María
PARA TODA LA VIDA
Cuanto más lo usas, más bonito se vuelve
Trabajo con cuero de verdad, del que se ablanda con el uso y coge ese color tostado tan bonito con los años.
Por eso cada bolso lleva garantía de por vida. Si algún día una costura necesita un repaso, aquí estoy.
Un poco de crema de cuero de vez en cuando y tu bolso estará como el primer día, o mejor.







